Los rumiantes pueden aprovechar ciertos recursos vegetales y forman parte de muchos paisajes rurales. Su presencia exige alimento adecuado, agua, refugio, atención sanitaria y un manejo que respete sus necesidades.
Su relación con el terreno debe planificarse: un acceso sin control puede dañar árboles o compactar el suelo. Observar dónde, cuándo y durante cuánto tiempo permanecen en cada zona ayuda a equilibrar sus cuidados y los de la vegetación.
Conocer a los animales durante una visita permite hablar de estas relaciones y del trabajo cotidiano que implica cuidarlos.
